Faltan solo unas horas para que los neoyorquinos se sienten a la mesa a festejar la tradicional cena de Acción de Gracias. Y aunque en miles de hogares de la Gran Manzana el comedor estará repleto de comida, pavos rellenos, salsa de arándanos, panes, vinos, postres y purés de calabaza y papa, en otros lugares los banquetes brillarán por su ausencia. Los elevados costos en los alimentos, el aumento de personas necesitadas en los cinco condados y el desconocimiento de migrantes recién llegados sobre las opciones de solicitar comida en despensas vecinales, son algunas de las razones que neoyorquinos de bajos recursos como Ninfa Pabón dan para no tener una cena festiva para este jueves.
Y aunque se estima que en la Gran Manzana hay por lo menos 1.2 millones de personas (14,6% de la población) que no pueden costearse sus propios alimentos, cifra que ha crecido con la llegada de más de 140,000 nuevos migrantes en el último año, de acuerdo a la organización City Harvest, el panorama es más preocupante todavía, pues se estima que el 50% de los adultos en toda la ciudad batallan para subsistir.
Además, uno de cada cinco niños en la ciudad de Nueva York padece inseguridad alimentaria, y la demanda de alimentos en cafeterías y comedores comunitarios ha aumentado más del 60% desde la pandemia, incluso cuando el número de visitantes a Estados Unidos ha aumentado en más de un 32,5. millones. . Se distribuyeron 45,7 millones de libras de alimentos. Los bancos de alimentos están fallando, bloqueando los mercados y dejando demasiadas bocas y muy poca comida, según los beneficiarios y líderes comunitarios de estas zonas.



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