En un desafío directo al dominio de las grandes cadenas minoristas y al aumento del costo de vida, el asambleísta estatal Zohran Mamdani ha presentado una ambiciosa propuesta legislativa: la creación de un supermercado operado por la municipalidad de Nueva York para finales de 2026.
La iniciativa, inspirada en modelos de economías mixtas y cooperativas europeas, busca establecer una red de tiendas públicas que ofrezcan productos de la canasta básica a precios de costo, eliminando los márgenes de beneficio que, según Mamdani, están asfixiando a las familias trabajadoras.
El fin de los “desiertos alimentarios”
Mamdani, representante de Astoria y figura prominente de los Socialistas Democráticos de América (DSA), afirma que el libre mercado ha fallado en vecindarios de bajos ingresos, creando zonas conocidas como “desiertos alimentarios”.
“Mientras los directivos de las grandes cadenas reportan ganancias récord, los neoyorquinos tienen que elegir entre pagar el alquiler o comprar huevos”, declaró el asambleísta en una reciente entrevista. Su plan contempla que el primer supermercado municipal se ubique en un área con alto índice de inseguridad alimentaria, probablemente en el Bronx o Queens, utilizando infraestructura pública existente para reducir costos operativos.
¿Cómo funcionaría?
El modelo propuesto por Mamdani se basa en tres pilares:
- Precios sin fines de lucro: Los productos se venderían al precio de adquisición más los costos de operación mínimos.
- Abastecimiento local: El supermercado daría prioridad a los agricultores del norte del estado de Nueva York, reduciendo la huella de carbono y eliminando intermediarios.
- Salarios dignos: Todo el personal sería empleado municipal con beneficios y salarios competitivos, bajo la premisa de que el estado debe ser un empleador modelo.
Resistencia política y viabilidad económica
La propuesta ya ha encendido el debate en el Ayuntamiento y en Albany. Mientras que los sectores progresistas la ven como una solución innovadora contra la “codicia corporativa”, los críticos y representantes del sector privado advierten que un supermercado estatal no podría competir en eficiencia con el sector privado y representaría una carga fiscal excesiva para la ciudad.
Por su parte, el alcalde de Nueva York se ha mostrado cauteloso, señalando que la prioridad actual debe ser fortalecer los programas existentes como SNAP y los bancos de alimentos. Sin embargo, Mamdani asegura que cuenta con el apoyo de una coalición creciente de sindicatos y organizaciones comunitarias listos para llevar la batalla al presupuesto estatal de este año.
Si la ley se aprueba, la ciudad de Nueva York podría convertirse en el laboratorio de un experimento económico que, de tener éxito, cambiaría para siempre la forma en que los gobiernos locales garantizan el acceso al alimento.




