La Comisión de Servicios Públicos del Estado de Nueva York (PSC) ha ordenado una investigación integral a todas las compañías de electricidad, gas y agua que operan en la entidad para evaluar el nivel de adopción de herramientas de inteligencia artificial. Los reguladores estatales advirtieron que, si bien la integración de estos sistemas tecnológicos ofrece importantes beneficios en términos de eficiencia operativa, el ritmo acelerado de su implementación introduce riesgos estructurales debido a una “dependencia creciente” de la infraestructura crítica hacia la automatización.
A través de una resolución formal, el organismo gubernamental otorgó un plazo de 60 días para que las empresas del sector —incluidas grandes distribuidoras como Consolidated Edison (Con Edison) y National Grid— entreguen un inventario detallado por escrito. Este reporte deberá identificar y describir todos los casos de uso vigentes de sistemas de IA en sus operaciones diarias. El presidente de la PSC, Rory Christian, señaló que la velocidad de desarrollo de esta tecnología representa una “espada de doble filo” que requiere una supervisión regulatoria estricta con el fin de proteger el interés público y garantizar la estabilidad de los suministros básicos.
Aplicación actual de la tecnología y áreas bajo escrutinio
Las empresas distribuidoras de energía y agua ya emplean modelos predictivos automatizados basados en inteligencia artificial para diversas funciones estratégicas. Entre estas destacan la estimación del impacto de apagones, la inspección y mapeo de subestaciones eléctricas, el control de la vegetación mediante análisis de imágenes capturadas por drones y la gestión automatizada de la atención al cliente.
No obstante, los comisionados advirtieron que la profundidad y el alcance real de estos sistemas algorítmicos dentro de los procesos operativos medulares sigue siendo incierto. Esto plantea dudas respecto a la resiliencia de la red frente a potenciales fallos sistémicos o incidentes de ciberseguridad. El ente regulador puntualizó que el objetivo de esta auditoría no consiste en frenar la innovación, sino en estructurar un marco transparente de rendición de cuentas que prevenga escenarios donde las decisiones críticas del servicio queden completamente desprovistas de supervisión humana directa.




