Las personas con enfermedades terminales tendrán el derecho legal de poner fin a sus vidas en Nueva York a partir del 5 de agosto.
Gracias a una nueva ley que permite la asistencia médica para morir, los pacientes a los que su médico les pronosticó menos de seis meses de vida podrán tomar un fármaco letal recetado que los haga dormir y, finalmente, detenga su corazón.
Nueva York es el duodécimo estado de Estados Unidos en promulgar una política de este tipo.
La política es un alivio para Jules Netherland, una investigadora de 59 años especializada en políticas sobre drogas, que vive en el Bronx y padece cáncer de mama.
“Puedo tener cierta seguridad de que, si el sufrimiento es insoportable, cuento con una opción. Y esa tranquilidad no tiene precio”, aseguró Netherland, quien por años ha sido defensora de la ayuda médica para morir.
Hace casi cuatro años que su cáncer entró en la etapa metastásica, la más avanzada. Saber que la muerte asistida médicamente será una opción, dijo, ha aliviado sus temores de un final doloroso y prolongado en un hospital.
No se espera que muera en los próximos seis meses, pero si llega a ese punto y desea poner fin a su vida, un pequeño grupo de médicos, farmacéuticos y psicólogos de Nueva York está preparado para ayudarla.
“He hablado con varias personas que probablemente ya cumplan con los requisitos y quieran usar esta opción”, contó Mandi Zucker, directora ejecutiva de End of Life Choices New York, un grupo de defensa que apoya el acceso a la ayuda médica para morir. “No me sorprendería que en agosto viéramos a algunas personas” recurrir a esta opción, indicó.
La ley de Nueva York llega tras décadas de presión por parte de los defensores de esta opción. Oregon fue el primer estado en legalizar la ayuda médica para morir en 1997, y Washington y Montana le siguieron en 2009. En general, los pacientes deben ser residentes de un estado donde se haya legalizado.
El panorama en EE.UU.
El apoyo público a la ayuda médica para morir ha crecido en Estados Unidos, aunque muchas personas aún se oponen, ya sea por razones religiosas o porque creen que esas leyes pueden llevar a los pacientes enfermos a poner fin a sus vidas antes de agotar todos los tratamientos disponibles.
La ayuda médica para morir, a veces abreviada en inglés como MAID, es el término preferido por sus defensores y el que se utiliza en la ley de Nueva York, aunque a veces se conoce como muerte asistida por un médico o suicidio asistido médicamente.
Los pacientes de Nueva York que deseen acogerse a la nueva ley deben ser evaluados en persona por un médico, consultar a un psicólogo o psiquiatra y buscar a otro doctor que confirme el diagnóstico terminal. Luego deben esperar cinco días para obtener la receta. El medicamento cuesta alrededor de 1,000 dólares y, por lo general, no es pagado por el seguro. Ni Medicaid ni Medicare pueden cubrirlo.
Los pacientes deben autoadministrarse el fármaco, que por lo general viene en polvo y se mezcla con jugo.
David Atkins, un trabajador social de cuidados paliativos, contó que lleva años preparándose para una ley así en Nueva York. Es cofundador de Quiĕtus, un servicio que coordina la atención de los neoyorquinos con enfermedades terminales que están considerando la ayuda médica para morir, según él, es el único servicio de este tipo en el estado.
Quiĕtus ya está aceptando derivaciones de centros de cuidados paliativos y grupos de defensa, y se ha asociado con cuatro médicos y tres psicólogos que han completado capacitación en mejores prácticas. Cuando los pacientes acuden a él, dijo Atkins, la prioridad es ayudarlos a decidir si esta opción es la adecuada.
Mientras trabajaba en un centro de cuidados paliativos, aseguró, atendió a varios pacientes con la enfermedad neurodegenerativa esclerosis lateral amiotrófica (ELA) que dejaron de comer y beber voluntariamente para acelerar su muerte.
“Tuve pacientes que, literalmente, me suplicaban que acelerara su muerte, y no se trataba de que tuvieran dolor o síntomas no controlados. Era una cuestión de calidad de vida”, dijo Atkins. “Habían perdido su autonomía, y muchas veces sentían que habían perdido todo el control sobre sus vidas, por lo que veían la ayuda médica para morir (MAID) como una forma de recuperar esa autonomía”.
Los médicos y farmacéuticos están tomando medidas para protegerse legalmente. Un farmacéutico de Nueva York, que pidió permanecer anónimo por temor a represalias que pudieran poner en riesgo su empleo o su seguridad, dijo que su farmacia ha consultado a abogados para asegurarse de que el negocio cumpla con la nueva ley y planea actualizar su seguro de responsabilidad civil.
“Estamos listos para comenzar con la producción”, aseguró. “Tenemos los medicamentos en el inventario. Todo está listo. Contamos con los envases. Tenemos los protocolos”.
Contó que se sintió impulsado a participar tras ver sufrir a su padre, quien padecía una enfermedad terminal, al final de su vida.
El doctor Robert Siegel, un cardiólogo que colabora con Quiĕtus, afirmó que tiene una cita el miércoles —el primer día en que entrará en vigor la ley— con un paciente que, hasta ahora, parece cumplir los requisitos para recibir muerte médicamente asistida. Señaló que una de las razones por las que se siente cómodo participando en el proceso es que no trabaja para un hospital.
“Si estuviera afiliado a un hospital, tendría que consultar esto con unas cuatro personas, y te puedo asegurar que al menos una de ellas diría: ‘No estoy segura de que sea una buena idea’”, comentó.
La mayoría de las muertes asistidas médicamente ocurren en casa, con la presencia de seres queridos. Algunas se planean con mucha anticipación, otras suceden rápidamente, pues ciertos pacientes no pueden prever cuándo querrán tomar el medicamento. Muchos —hasta un 39%, según el grupo de defensa Compassion & Choices— obtienen una receta, pero nunca la toman.
“Casi por unanimidad, las personas quieren vivir y agotarán todos los tratamientos y vías posibles para continuar con su vida, por lo que recurrirán a la ayuda médica para morir en el último momento”, explicó Michael Cavaiola, director nacional de comunicaciones de Compassion & Choices.




